Reflexión Libro Gris
El programa obra un milagro en nuestros corazones. Nos volvemos libres para movernos sin compulsión ni culpa
Libro gris, pág. 18 (Capítulo dos, líneas 23 26)
Uno de nuestros miembros afirmó: "Los Pasos Siete, Ocho y Nueve son donde nuestros corazones comienzan a sanar". Continúan explicando que el amor, el perdón y la bondad hacia los demás se originan en esta parte de nuestros cuerpos. La cita inicial de nuestro Libro Gris dice: "Nos convertimos en personas nuevas".
Los Pasos y la abstinencia nos brindan un respiro diario de nuestras condenas de por vida autoimpuestas. Para el adicto en recuperación en Narcóticos Anónimos, estos son milagros.
Antes de que podamos comenzar a amar y a preocuparnos genuinamente por los demás, tenemos que cuidar de nosotros mismos. Parte de la recuperación consiste en implementar el autocuidado. Los Pasos Cuatro, Cinco y Seis son aquellos en los que empezamos a reconciliarnos con nosotros mismos.
Comenzamos con el proceso de inventario y a eliminar la culpa y la vergüenza propias. Iniciamos el proceso de autoaceptación y autocuidado antes de poder aceptar y cuidar a los demás.
Nuestras entrañas comienzan a sanar; de ahí emanan los sentimientos hacia uno mismo. Luego, nuestros corazones empiezan a sanar; de ahí emanan los sentimientos hacia los demás.
Nuestra culpa, vergüenza y remordimiento se transforman en aceptación, amor, paciencia y comprensión. Empezamos a caminar con la frente en alto, y no es por orgullo. Somos libres de ser las personas que estábamos destinados a ser antes de enfermarnos.
Somos capaces de mirar a los demás a los ojos, porque estamos libres de culpa, vergüenza y compulsión. Hoy somos capaces de sentir y mostrar empatía por los demás. Nuestros corazones son libres para amar y perdonar, pero lo que es más importante, para mostrar compasión.
A medida que avanzamos en los Pasos, nos recuperamos de cuello hacia arriba; es ahí donde la meditación y la espiritualidad se afianzan.
EN ESTE MOMENTO
Al vivir los Principios Espirituales de Narcóticos Anónimos, nuestros corazones se transforman. Nos convertimos en personas amadas y amorosas.