Reflexión Libro Gris
Nadie nos juzga, estereotipa ni moraliza".
Libro gris pág. 20 (Capítulo dos, línea 23)
Qué bendición que podamos entrar a una reunión de Narcóticos Anónimos y que nadie nos juzgue. Según nuestra Tercera Tradición: "La elección de la membresía recae en el individuo". Somos libres de ir y venir cuando nos plazca.
Algunos de nosotros llegamos a nuestra primera reunión destrozados, de los pies para arriba. Fuimos aceptados como éramos, se nos pidió que siguiéramos regresando. Con esta recepción, la mayoría de nosotros seguimos regresando.
El regreso nos salvó la vida, ya no nos sentíamos solos, nuestro aislamiento estaba llegando a su fin. Después de un tiempo de abstinencia y de trabajar en Pasos, notamos que quizás no nos sentíamos tan bienvenidos como antes; la gente llegó a conocernos y tal vez nuestro inventario se estaba haciendo. Las mismas personas que aplaudieron y nos dijeron que siguiéramos regresando, ahora nos estaban juzgando y moralizando.
No importa cuánto tiempo llevamos dando vueltas, todos necesitamos ser celebrados, no tolerados. Nuestras tradiciones nos protegen unos de otros, pero es posible que algunos no vivan según los principios espirituales. Aunque somos impotentes sobre las acciones de otros, no somos impotentes sobre las nuestras.
Podemos seguir saludándonos como si fuera la primera vez que nos conocemos. Podríamos mostrar compasión incluso si no la sentimos. Podemos hacer nuestra parte, podríamos continuar si así lo deseamos, abrazando a los miembros que sentimos que no nos agradan.
Juzgar los defectos de alguien es un defecto, se llama justicia propia. Uno de los principios de nuestra tercera tradición puede ser la igualdad; todos tenemos derecho a recuperamos. Practicar los principios antes que las personalidades evita que se produzcan juicios.
Vivir los Pasos e incorporar los Principios de nuestras Tradiciones servirá como Resolución. Tenemos que empezar por nosotros mismos. Si no somos el problema, no hay Solución.
Podemos hacer nuestra parte en la bienvenida y seguir dando la bienvenida a los miembros. Cada vez que los veamos, actuaremos como si fuera la primera vez que los conocemos.