Reflexión Libro Gris
La palabra humildad se aplica porque nos acercamos a este Poder superior a nosotros mismos para pedir el regalo más maravilloso del programa: la libertad de vivir sin las limitaciones de nuestras costumbres pasadas.
Libro gris, pág. 49 (Séptimo paso, líneas 7 10)
Siempre que hablamos o pensamos positivamente sobre Dios, estamos orando. Nuestras acciones positivas, basadas en principios espirituales, también son una forma de oración. Cuando escribimos en nuestros diarios o redactamos nuestros pasos, Dios es nuestro público.
Nuestra espiritualidad está conectada con Dios. Narcóticos Anónimos está conectado con Dios.
Por lo tanto, no sorprende que nuestra recuperación deba estar conectada con Dios. El verdadero anonimato en acción disipa la idea de atribuirnos algún mérito por nuestra recuperación. Algunos miembros dicen que la humildad no consiste en menospreciarse a uno mismo, sino en pensar menos en uno mismo.
El resultado de aplicar estas herramientas espirituales es la humildad. Nosotros nos volvemos humildes; la humildad nos alcanza. La humildad es el fruto espiritual de todas nuestras acciones desinteresadas.
El séptimo paso nos recuerda que debemos acercarnos al Dios de nuestro propio entendimiento con esta actitud y principio. Exigirle a Dios o decirle qué hacer no es acercarse a Él con humildad. De hecho, algunos miembros se arrodillan para este paso. Después de todo, ¿cuántas veces en nuestra vida nos hemos arrodillado para pedir algo? Pues bien, esta debería ser una de esas veces, al menos en un sentido espiritual.
Nuestra gratitud se pone en marcha cuando practicamos diariamente los principios espirituales de Narcóticos Anónimos en nuestra vida. Lo contrario también puede decirse de separarnos de Dios y del Programa cuando no practicamos los principios espirituales. No somos perfectos, pero podemos esforzarnos por ser mejores. Pedimos ayuda, lo cual es una forma de humildad.
Aprendemos a aceptarnos a nosotros mismos reconociendo nuestras limitaciones. Finalmente, convertimos a nuestro Dios en una figura activa en nuestras vidas.
Reconoceremos cuándo Dios está presente y cuándo no en nuestros pensamientos y acciones. Pediremos ayuda.