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Reflexión Libro Gris

23 de Septiembre

El amor incondicional que encontramos en las reuniones permite relajarnos y revisar nuestras suposiciones sobre nosotros mismos y la realidad".

Libro gris, pág. 19 (Capítulo dos, líneas 1 3)

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Solíamos vivir y vivíamos para consumir". En la adicción activa, las herramientas de la enfermedad ayudaron a moldear nuestras personalidades. También afectó lo que pensábamos sobre nosotros mismos.

El aislamiento encogió nuestro mundo. Pasamos gran parte de nuestro tiempo usando y encontrando formas de usar más. Hacia el final de nuestro consumo, la mayoría de nosotros teníamos muy poco contacto con los demás, excepto para servir a nuestra adicción activa.

Muchos de nosotros llegamos a Narcóticos Anónimos pensando en nosotros mismos como un defecto en busca de un personaje. Cuando otros compartieron sus historias con nosotros, nos identificamos con sus sentimientos y sufrimiento. Después de llegar a Narcóticos Anónimos, descubrimos que éramos personas enfermas que intentaban mejorar, no malas personas que intentaban mejorar.

Aprendimos que nuestro problema era de naturaleza espiritual. El Programa de Narcóticos Anónimos nos ofreció una Solución Espiritual. La Solución requirió que actuamos aplicando principios espirituales en cada área de nuestra vida.

Nos ofreció la libertad de la adicción activa. El Programa nos ofreció una beca, para que no tuviéramos que hacerlo solos, porque no podemos. El lenguaje tácito de la empatía se convirtió en uno de los principios que nos llevaron a la autoaceptación.

Nuestra literatura nos dice que parte de la cordura se relaciona efectivamente con los demás. Los Pasos y las Tradiciones lo hacen posible. Comenzamos a experimentar una relación con la Realidad, al compartir estos Principios Espirituales con otros en nuestras Vidas.

En este momento
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No nos moralizaremos ni nos juzgaremos unos a otros. Nos damos cuenta de que seguimos regresando, que lo que nos hace únicos, es que todos somos iguales.

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