Reflexión Libro Gris
Como íbamos a las reuniones con regularidad, también aprendimos el valor básico de hablar con otros adictos que compartían nuestros problemas y metas".
Libro gris pág. 79 (Capítulo cinco, líneas 30 - 32)
Nuestra literatura afirma que el arma definitiva para la recuperación es el adicto que se recupera. Hay un valor terapéutico en que un adicto ayude a otro, ambos se benefician al compartir con el otro. Ir a las reuniones realmente funciona, ahí es donde ocurre la Recuperación.
Llevamos nuestro mensaje, cuando compartimos nuestros problemas y la solución. Asistir a las reuniones es nuestro acto físico de entrega. Compartir nuestra Recuperación con otros miembros, refuerza aún más la nuestra.
Nuestro Poder Superior se manifiesta cuando aprovechamos este Poder en las reuniones. Los que hacen las reuniones lo logran, sólo si aplican lo que escuchan en las reuniones. Tenemos que seguir aceptando las sugerencias: no importa el tiempo que llevemos viniendo.
En las reuniones ocurren dos cosas, alguien Lleva el Mensaje y alguien Escucha el Mensaje. Nunca sabemos de dónde va a venir ese Mensaje. Tenemos que estar física, mental y espiritualmente presentes para que se produzca la recuperación.
Como un adicto que ayuda a otro no tiene paralelo, no hay motivos exteriores cuando compartimos O pedimos ayuda. Cuando se trata de nuestras historias, no hay nada nuevo bajo el sol. En algún lugar, de alguna manera, alguien ha pasado por lo mismo que nosotros, y puede compartir cómo se mantiene limpio y siente esperanza.
A su vez, ayudamos a otros cuando hemos pasado por lo que ellos están pasando. Ofrecemos lo que nos ha funcionado y compartimos la Esperanza. Primero tenemos que recordar, que si nosotros no somos el problema, no hay Solución.
Hacer reuniones es nuestro Primer Paso.
Nos rendiremos físicamente yendo a las reuniones. No solo compartiremos nuestros problemas, sino también nuestras Soluciones.